Proyectos 2018: Internado «Hogar para niños Monte Carmelo» Kothagudem, Telangana, India

En uno de los viajes que nuestros cooperantes realizan para el seguimiento de nuestros proyectos, descubrimos una serie de niños en Kothaguden (India) que se alojaban en una antigua iglesia en condiciones infrahumanas con el fin de poder acudir a una escuela de las inmediaciones. Estos niños, cuyas familias vivían en aldeas lejanas, comprendían que la educación es la única oportunidad de cambiar sus condiciones de vida, a pesar de lo pequeños que eran.

La educación es la llave para salir de la pobreza. Si se facilita a estos colectivos desfavorecidos igualdad en el acceso a la educación, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto.

Gracias a una subvención del Gobierno de Aragon, en el año 2017 Kumara Infancia del Mundo les ha construido un internado donde puedan estudiar, dormir, y en definitiva desarrollarse en un marco digno.

K. Rutish Babu, Allen Christopher, Sampath Kumar, B. Amsi, S. Vasu, K. Chandu, Y. Eswar Kumar, G. Srikanth, S. Sumanth, D. Revanth, Manoj Kumar, Jaswanth P., Uthej B., K. Manideep, G. Manoj, Rothi Kumar, Dileep Kumar, James Sebastian, Srini Vasrao, Rama Krishna, Udaya Bhaskar, Vinod Kumar, Satheesh Babu, Kranthi B., G. Srinu, M. Suresh, Rahul P., Praveen Kumar, Shankar Babu, S. Vinod, R. Akhil, T. Venkateswarrao, S. Kishore, D. Yadav son felices.

Niños de Kothagudem

Quizás algún día uno de ellos nos ayude a construir otro internado, como ya ha ocurrido en este caso: En el año 2006, gracias a la colaboración de Natura, Kumara construyó otro internado en Sarapaka. Allí, Amadala Rambabu, junto a sus compañeros tuvo una casa en la que poder vivir y estudiar, gracias a esto, ha llegado a ser ingeniero, y ha sido el autor del proyecto de este nuevo internado.

Comprometidos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, este proyecto forma parte del ÁMBITO SECTORIAL: SERVICIOS SOCIALES BÁSICOS, donde buscamos dar cobertura a los siguientes objetivos:

De esta manera comprobamos, que como si tiráramos una piedra al mar, sus ondas expansivas no sabemos hasta donde llegan. Una pequeña ayuda, un ligero impulso, una piedra en el mar consigue expandirse.

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